Trazos que ayudan a mirar

La nueva Sala Uno del MVCA tiene un componente destacado, la ilustración, que subraya la idea perseguida desde hace unos años de renovar el mensaje museográfico del propio museo. Hablamos de la temática, detalles, técnicas e incluso el uso de las tecnologías con Patricia Lara.

Ilustraciones como apoyo explicativo, ¿cómo se traduce esto?

La Ilustración es la acción y efecto de ilustrar (dibujar) y puede utilizarse como sinónimo de “dar luz al entendimiento”. En el caso de las ilustraciones en el MVCA, son un elemento más que indispensable para complementar las piezas y los textos explicativos, concretamente, en las salas arqueológicas, cuyas ilustraciones van a formar parte del estudio sistemático de estos materiales de la vida humana ya desaparecida.

Centrándonos en la inauguración de la próxima SALA 1 del MVCA, lo más destacable no será las piezas en sí, sino el mensaje que se quiere transmitir al espectador, que en este caso será la importancia de un cambio importante a nivel social que fue del calcolítico al neolítico en Antequera o lo que es lo mismo, la llamada ‘Revolución neolítica en las tierras de Antequera’.     

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¿Qué detalles están presentes en cada ilustración para justificar cada escena?   

Es una sala introductoria a un contenido teórico, así que la preocupación pedagógica de la sala residía ilustrar en imágenes los textos explicativos que lo acompaña, para que así el espectador tuviese un entendimiento más directo, así como una asimilación más factible de lo que se quiere explicar. Estudiando las formas de cómo representarlo, finalmente se llegó al acuerdo de hacerlo a color, para así diferenciar el contenido entre unas salas y otras. Al ser unas ilustraciones de gran formato (174 x 154 cm aproximadamente), la utilización de ilustración digital era obligatorio. La resolución final ha sido igual a la trabajada con la tableta gráfica y se ha mantenido la misma paleta cromática en todas las ilustraciones.

La ejecución de las ilustraciones sigue varios pasos: 

• Proceso de boceto: Es el primer contacto visual con las premisas y elementos que se quieren representar de forma gráfica. Es el proceso más lento y laborioso, ya que se tiene que construir una imagen a partir de ideas y es la que más cambios sufre. 

• Proceso de color: Se establece la paleta cromática, en este caso a base de acuarelas, que va a llevar la ilustración y su correspondiente delineado. 

• Proceso de escaneado: Se escanean las ilustraciones para tener una base a la hora de tratarlas digitalmente. 

• Proceso digital: Se empieza a dibujar de formar digital a partir de las imágenes que se han hecho de forma manual antes del escaneado. Como en este caso las ilustraciones iban a llevar grandes dimensiones, se tuvo que ajustar la imagen al tamaño original para que no perdiese resolución la ilustración a la hora de la impresión. 

• Proceso de color digital: Se establece el tipo de color y pinceles digitales para darle textura a la ilustración. Para entenderlo mejor, es el proceso de ‘colorear’ el dibujo y así darle volumen. 

• Proceso de luces y sombras: Con la ilustración coloreada, el siguiente paso es el de dar luces, sombras y efectos de profundidad. A partir de filtros, correcciones de lente, etc., se contrasta más la imagen.

• Proceso de impresión: A partir del tamaño original que se le ha dado a la ilustración, se imprime, en este caso, sobre vinilo, para ser colocado juntos a los textos en los paneles. 

 

 ¿Qué se encuentra el visitante cuando llega a la Sala Uno del MVCA?

La sala consta de un total de cinco ilustraciones, colocadas en orden de visita para que el visitante tenga un correcto recorrido histórico. El primer contacto visual directo a nivel gráfico que se tiene al entrar a la Sala 1, es con la Ilustración 1 o la llamada ilustración ‘Cueva del Toro’, donde se representa el desarrollo de la vida cotidiana en los comienzos del neolítico y que tiene como escenario el Torcal de Antequera, más concretamente el entorno de la Cueva del Toro. Como el objetivo de las ilustraciones es que se tenga una comprensión directa, se ha incorporado elementos simbólicos en cada una de las ilustraciones, que en este caso no son otras que las del Sitio de Los Dólmenes como Patrimonio Mundial. Así, en la primera ilustración desarrollada en la Cueva del Toro, el elemento más simbólico es El Tornillo que junto con los actos de los personajes que aparecen (recolección, caza y cerámica), complementa al texto que lo acompaña a la derecha. Era necesario recalcar que el hombre, por condiciones climáticas y geográficas, había abandonado su anterior hábitat (el Torcal) y se había asentado en un territorio más llano y propios para el desarrollo agrícola y ganadero.

La visita continúa con la ilustración 2, llamada de ‘La Peña’, porque como su propio nombre indica, muestra un paisaje general de la vega antequerana con La Peña de Los Enamorados al fondo, acompañado de los distintos poblados asentados con su respectivos silos y con la vegetación, la agricultura y el ganado también como protagonista de ese cambio. Todos estos cambios vienen acompañados con un aumento significativo de la calidad de vida y acelerando el proceso tecnológico y adaptándose a unos nuevos hábitos de vida. Es así como nos adentramos en la ilustración 3 o también llamada ‘El poblado neolítico’, donde nos adentramos en uno de los tantos poblados que ocupaba la vega antequerana y que tiene como principal elemento simbólico a la Cueva de Menga. En este tipo de poblado ya había un mayor desarrollo, así que el mensaje que se quiere transmitir al visitante, es el de la incorporación de nuevos recursos como son los metales, el desarrollo textil, cerámico, etc. Es así como se completa los tres elementos que conforman el Sitio de Los Dólmenes de Antequera, dentro de un recorrido histórico. Por último en paneles, nos encontramos con el colofón final que no es otra que la construcción de Los Dólmenes y que nos adelanta el gran avance tecnológico que se vivió al construir un monumento de tales dimensiones.

El elemento principal es la construcción del dolmen de Menga, concretamente el momento en el que se arrastra y se coloca la losa horizontal sobre el túmulo. Aquí se ha querido hacer un juego de perspectiva respecto a la maqueta que se representa justo enfrente de dicho dólmen.  La última ilustración, que preside la sala, es una reconstrucción a tamaño real del enterramiento que se muestra. Para ello, a partir de los distintos estudios y datos obtenidos, se ha recreado cómo era la apariencia de la persona enterrada y los elementos que lo acompañaban para que así el visitante tenga una supuesta imagen del aspecto físico del hombre de la época.

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